Síndrome de Asperger

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El síndrome de Asperger (SA) o trastorno de Asperger es un conjunto de características mentales y conductuales que forma parte de los trastornos del espectro autista.

La persona afectada muestra dificultades, de gravedad variable, en la interacción social y en la comunicación, así como actividades e intereses en áreas que suelen ser muy restringidas y en muchos casos estereotipias.

Al final de este artículo, puedes disfrutar un video-resumen de una charla “Espectro Autista” dictada en la ciudad de La Serena en abril de 2016.

Se diferencia del autismo infantil temprano que describió Leo Kanner y de otras formas menos específicas en que en el trastorno de Asperger no se observa retraso en el desarrollo del lenguaje, y no existe una perturbación clínicamente significativa en su adquisición.

No hay retardo, por ejemplo, en la edad en que aparecen las primeras palabras y frases, aunque pueden existir particularidades cualitativas (por ejemplo, gramaticales) que llamen la atención, así como una preservación generalizada de la inteligencia.

Aunque la edad de aparición y detección más frecuente se sitúa en la infancia temprana, muchas de las características del trastorno se hacen notorias en fases más tardías del desarrollo, cuando las habilidades de contacto social comienzan a desempeñar un papel más central en la vida de la persona.

Principales características:



  • Interacción social y afectividad:
    • Egocentrismo inusual, con muy poca preocupación por los demás y falta la conciencia del punto de vista de los otros.
    • Falta de empatía y poca sensibilidad hacia los demás.
    • No sabe demostrar cuándo le interesa una persona.
    • Relaciones sociales muy limitadas, en los niños o adolescentes torpe interacción con sus compañeros.
    • Ingenuidad y credulidad.
  • Intereses restringidos y repetitivos:
    • Intereses e inquietudes muy acotados o circunscriptos que persigue obsesivamente pero en soledad, como por ejemplo, la recolección de datos o cifras obsesivamente sin ningún valor práctico o social.
    • El individuo con SA se convierte en un excéntrico cuya vida se caracteriza por una rutina rígida, sistemática y cuyo mundo se podría reducir, por ejemplo, a los horarios de los trenes o la colección de sellos.
  • Lenguaje y discurso:
    • Lenguaje formal, pomposo o pedante, con dificultades para captar un significado que no sea literal.
    • Problemas de comunicación con los demás, poca preocupación por la respuesta del otro,
    • Falta de comunicación no verbal, impasividad, evitar mirar a los ojos del interlocutor.
    • Hablar con una voz extraña, monótona o de volumen no usual.
    • Falta de conocimiento de los límites y de las normas sociales.
  • Actos ritualizados:
    • Rutinas y rituales muy poco usuales que no soportan el menor cambio pues esto genera inmediatamente una ansiedad insoportable.
    • Poca tolerancia a la frustración




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